
Repite conmigo: ¡Me quiero!
Qué fácil es olvidarlo cuando se vive tan sólo con uno mismo, con los miles de pensamientos que llegan al apagarse las luces y el silencio invade el espacio. Cuando todos los quehaceres inconclusos comienzan a encimarse aturdiendo y ensordeciendo nuestra paz.
Hace tres meses tomé la decisión de vivir sola y vaya que he aprendido de cosas. Apenas a mis 27 años...